miércoles, 5 de junio de 2019

martes, 30 de agosto de 2016

Juan Ramón Vidal Romaní y el 0'14715053

Estaba a punto de dejar en el cajón un "post" sobre cierto imán italiano que hace unos días se quejaba arteramente de que se prohibiese el burkini en las playas y no se dijese nada de las monjas que se bañan en nuestras costas. Ya habían pasado unos días ya era una noticia vieja, así que empezaba a desistir de publicarlo. Pero hoy Vidal Romaní usa el mismo argumento, que la verdad da cierto pudor intelectual  reproducir, comparando el hábito de las monjas con el burkini, etc, etc.
Eso es confundir la anécdota con la categoría, señor Romaní. Me explicaré; en España de un total de población de 46031462 habitantes solamente hay 45100 religiosos,  y de ellos un 76% son religiosas, es decir: 34276, nada más. Este número supone en porcentaje un 0'147115053 de la población. Como vemos, una anécdota en la población femenina de España. Sobre todo si se compara con el uso de prendas que anulan la identidad femenina en países musulmanes donde en algunos casos llega al 100%. 

Son, por tanto, situaciones incomparables. En un caso se trata de un porcentaje ínfimo de mujeres que deciden dedicar su vida a la vida consagrada, eso se puede compartir o no. En otro caso se trata de la anulación de la identidad  de toda una población femenina por parte de determinada religión. Comparar ambas realidades, es falaz y una falta de honradez intelectual.
Por cierto, en Europa se discute sobre si burkini sí, burkini no. En otros países (Arabia Saudí, Afganistán, etc, etc) no

sábado, 14 de noviembre de 2015

La próxima vez...

Ha ocurrido la masacre en París el 13 de noviembre. Pudo haber sucedido en agosto de este año, pero la decidida intervención de tres héroes que se abalanzaron sobre un terrorista islámico evitó una masacre como la de ayer. Están ahí, puede volver a ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. Es terrorismo de una organización que se denomina Estado Islámico, y, sin embargo, después de cada brutal atentado,
ante de cualquier análisis se oye decir:"el islam es religión de paz". No sé si es una ironía, un oxímoron o un sarcasmo, lo que sé es que es propio de fundamentalistas que siguen los fundamentos de esa religión. Lo que sé es que al día siguiente no hay ninguna comunicación de autoridades religiosas musulmanas, esto es así en todos los atentados. Son los periodistas y determinados políticos los que dicen que el islam no tiene nada que ver, los imanes callan y otorgan.
La próxima vez que haya un atentado ya sé que se va a decir:
1) Es culpa de occidente
2)El islam es una religión de paz
3)Todas las religiones son iguales, son fanáticos
4)Esto favorece a la extrema derecha
5)Esto favorece a Israel
6)También occidente mata a inocentes, etc, etc,

Siempre es lo mismo.

miércoles, 7 de mayo de 2014

Roberto el ladino

No se puede juzgar el pasado con la mentalidad del presente. aunque es un error que se ve todos los días.
Un tal Robert Fisk ha escrito un articulito el The Independent este domingo en el que, al paso de la proposición de que a los sefardíes se les conceda la nacionalidad española, se pregunta, con muy mala baba, por qué no se hace lo mismo con los descendientes de los moriscos, y se contesta él mismo, porque es muy listo, diciendo que se debe a que a España, a la que califica como país en bancarrota, le interesan los judíos por la pasta, y, sin embargo, no nos interesan los descendientes de los moriscos porque no tienen un chavo.
La tesis mezquina de Fisk busca el efecto deseado usando tópicos sobre la época feliz de la dominación musulmana en España, y lo malos que fueron los españoles al echarlos.
¿Fueron malos los españoles al echarlos? Sin duda, es algo execrable, pero este hecho se dio en diferentes países de Europa a lo largo de los siglos, y no fueron los españoles los primeros. Doscientos años antes que los españoles, los ingleses, o más bien si se quiere Eduardo I el piernas largas, cuyo edicto ilustra estas palabras, había expulsado a todos los judíos de Inglaterra, que aún tardarían 350 años en volver a Inglaterra, bajo el gobierno de Cromwell y lo hizo por humanidad sino para poder financiarse. Durante toda la edad media no se puede ver a un solo judío en Inglaterra, y tanto Marlowe en "El judío de Malta" como Shakespeare en "El mercader de Venecia" hablan de oídas al referirse a los judíos, como reconocen los especialistas, pues no había judíos en Inglaterra.
Vayamos ahora a la cuestión central: ¿por qué a los sefardíes y no a los moriscos? Bien, quizás sea, porque los sefardíes mantuvieron y mantienen una identidad española a lo largo de los siglos, cosa que no ocurre con los moriscos, que no mantuvieron esa identidad, ni formaron comunidades parecidas, ni conservaron una variante del español, como lo hicieron los sefardíes con el ladino.
Dice muchas más tonterías el tal Fisk, pero no se merece más comentarios.

miércoles, 9 de enero de 2013

No sin mi Chiavari



Un día sentado delante de la pantalla de un ordenador, mientras pasaba horas adaptando los diálogos de una película, me fijé en que en una escena de boda aparecían unas sillas estilizadas cuyas patas me recordaban las espinas, o más bien los cartílagos, del pez raya, eso que queda después de comerte su exquisita carne blanca en una caldeirada. (uno no manda en su imaginación, y además, quién sabe, a lo mejor tenía hambre en ese momento)

El caso es que semanas después trabajando con otra película pegué un bote cuando en otra escena de boda los actores estaban sentados en las mismas sillas, y pensé: ¡vaya, qué casualidad! lo cierto es que después las he vuelto a ver muchísimas veces, ya sea trabajando con el ajuste o simplemente disfrutando de una película en el sofá. Siempre la misma silla, puede variar el color y ser dorada, negra, blanca etc,  pero cuando hay un banquete de boda  o un baile de salón en una película es muy probable que aparezca la famosa silla Chiavari.

¿Por qué usan esta silla? Yo tengo una teoría muy sencilla y es que su diseño favorece que se vea bien a los actores o los decorados, al no ser maciza facilita la visión de los detalles que nos quiere mostrar en la película. Bueno eso, o los directores artísticos son unos bromistas. Aunque ahora, improbable lector, tú también participas del secreto.


domingo, 12 de febrero de 2012

Risible Riestra



Hoy nos castiga La Voz de Galicia con una columnita de Eduardo Riestra que merece por lo menos, para el lector avisado, un par de comentarios.
Habla, supongo, de la necesidad de aprender inglés en el mundo actual, pero parece que lo hace mezclando en la turmix a Zapatero, Franco, Pajín, julio Camba, Gibraltar, Margallo, Bibiana Aído, etc. Tampoco queda claro si tiene algo contra el alemán, o si le parece pintoresco el alfabeto sueco, tal es la confusión del articulito en cuestión. En fin, allá el con su magín, pero a la papilla que producen sus sesos le salen grumos.
Lo que resulta más indigesto son sus referencias a la traducción en general, y a Unamuno en particular. De la traducción nos desliza una frase chocante: "Antes se traducían novelas aunque los traductores usaran el diccionario" Caramba, ¿es que los que traducen no pueden usar el diccionario? Yo conocí al autor de la penúltima traducción del Quijote al inglés y hablaba maravillas del diccionario de María Moliner, ¿acaso hacía trampa?. Evidentemente no; los traductores no usan solo un diccionario, sino muchos para una simple obra, es un instrumento más junto con la web, y otras muchas fuentes, actuales e históricas, para realizar responsablemente una traducción. Si para traducir un idioma bastase mirar un diccionario podríamos cerrar las facultades de traducción e interpretación para siempre-
Por otra parte, del autor vasco nos dice que aprendió una extraña lengua para poder leer a Ibsen. Esto queda así como muy guay; es una lástima que don Miguel a quien quería leer en relidad era a Kierkegaard, es decir, que lo que aprendió fue danés, no el noruego de Ibsen. Le dejo la imagen del libro de Evans, que usted sin duda podrá leer en versión original.

domingo, 7 de agosto de 2011

Playas de Lisboa


Flipo: la "simpática" conductora del programa "Playas de Lisboa" en Callejeros viajeros dirigiéndose a cuanto portugués se encuentra por el camino en el español más castizo, como si el portugués fuese solamente una forma curiosa de hablar que tienen los lusitanos. Los portugueses, que son más educados, le contestan igualmente, a pesar de la nula consideración por parte de la presentadora.